EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS – CAPÍTULO 7 – LUKE – CHAPTER 7

  • por

La Biblia – El Nuevo Testamento

Evangelio según San Lucas

Índice de capítulos

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9101112. 

1314. 15. 16. 17. 18. 19. 2021. 22. 23. 24.

Capítulo 7

1 Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaúm.

2 Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho.

3 Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor.

4 Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: «El merece que le hagas este favor,

5 porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga».

6 Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa;

7 por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.

8 Porque yo –que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes– cuando digo a uno: «Ve», él va; y a otro: «Ven», él viene; y cuando digo a mi sirviente: «¡Tienes que hacer esto!», él lo hace».

9 Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguí, dijo: «Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe».

10 Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.

11 En seguida, Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud.

12 Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba.

13 Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores».

14 Después se acercó y tocó el féretro. Los que los llevaban se detuvieron y Jesús dijo: «Joven, yo te lo ordeno, levántate».

15 El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre.

16 Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo».

17 El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina.

18 Juan fue informado de todo esto por sus discípulos y, llamando a dos de ellos,

19 los envió a decir al Señor: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?».

20 Cuando se presentaron ante él, le dijeron: «Juan el Bautista nos envía a preguntarte: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?»».

21 En esa ocasión, Jesús curó mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos.

22 Entonces respondió a los enviados: «Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres.

23 ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de escándalo!».

24 Cuando los enviados de Juan partieron, Jesús comenzó a hablar de él a la multitud, diciendo: «¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento?

25 ¿Qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que llevan suntuosas vestiduras y viven en la opulencia, están en los palacios de los reyes.

26 ¿Qué salieron a ver entonces? ¿Un profeta? Les aseguro que sí, y más que un profeta.

27 El es aquel de quien está escrito: Yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino.

28 Les aseguro que no hay ningún hombre más grande que Juan, y sin embargo, el más pequeño en el Reino de Dios es más grande que él.

29 Todo el pueblo que lo escuchaba, incluso los publicanos, reconocieron la justicia de Dios, recibiendo el bautismo de Juan.

30 Pero los fariseos y los doctores de la Ley, al no hacerse bautizar por él, frustraron el designio de dios para con ellos.

31 «¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen?

32 Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos:»¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!».

33 Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: «¡Ha perdido la cabeza!».

34 Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: «¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!».

35 Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos».

36 Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa.

37 Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume.

38 Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume.

39 Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!»

40 Pero Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». «Di, Maestro!, respondió él.

41 «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta.

42 Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos amará más?».

43 Simón contestó: «Pienso que aquel a quien perdonó más». Jesús le dijo: «Has juzgado bien».

44 Y volviéndose hacia la mujer, dijo de Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos.

45 Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies.

46 Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies.

47 Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor».

48 Después dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados».

49 Los invitados pensaron: «¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?».

50 Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz».

Índice

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 

9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 

17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24.

ANTIGUO TESTAMENTO 

EVANGELIOS

 NUEVO TESTAMENTO

復活納因城寡婦的獨子
7:11
以後,耶穌往一座名叫納因的城去,他的門徒和許多群眾與他同行。
7:12
臨近城門時,看,正抬出一個死人來,他是母親的獨生子,母親又是寡婦;且有本城的一大
夥人陪著她。
7:13
主一看見她,就對她動了憐憫的心,向她說:「不要哭了!」
7:14
遂上前按住棺材,抬棺材的人就站住了。他說:「青年人,我對你說:起來罷!」
7:15
那死者便坐起來,並開口說話;耶穌便把他交給了他的母親。
7:16
眾人都害怕起來,光榮天主說:「在我們中間興起了一位大先知,天主眷顧了他自己的百
姓。」
7:17
於是,稱述耶穌的這番話,傳遍了猶太和附近各地。
若翰派二徒訪問耶穌
7:18
若翰的門徒把這一切報告給若翰,若翰便叫了自己的兩個門徒來,
7:19
打發他們到主那裡去說:「你就是要來的那位,或者我們還要等候另一位?」
7:20
二人來到耶穌跟前說:「洗者若翰派我們來問你:你就是要來的那位,或者我們還要等候另
一位?」
7:21
正在那時刻,他治好了許多患有病痛和疾苦的,並附有惡魔的人,又恩賜許多瞎子看見。
7:22
他便回答說:「你們去!把你們所見所聞的報告給若翰:瞎子看見,瘸子行走,癩病人潔
淨,聾子聽見,死人復活,貧窮人聽到喜訊。
7:23
凡不因我絆倒的,是有福的。」
耶穌稱述若翰
7:24
若翰的使者走了以後,耶穌就對群眾論若翰說:「你們出去到荒野裡是為看什麼呢?為看一
枝被風搖曳的蘆葦嗎?
7:25
你們出去到底是為看什麼?為看一位穿細軟衣服的人嗎?啊!那衣著華麗和生活奢侈的人是
在王宮裡。
7:26
你們出去究竟是為看什麼?為看一位先知嗎?是的,我告訴你們:而且他比先知還大。
7:27
關於這人經上記載說:『看,我派遣我的使者在你面前,他要在你前面預備你的道路。』
7:28
我告訴你們:婦女所生的,沒有一個比若翰更大的;但在天主的國內最小的,也比他大。
7:29
聽教的眾百姓和稅吏,都順從天主正義的要求而領受了若翰的洗禮。
7:30
但法利塞人和法學士卻沒有受他的洗,在自己身上使天主的計劃作廢。
7:31
我可把這一代的人比作什麼呢?他們相似什麼人呢?
7:32
他們相似坐在街上的兒童,彼此呼喚說:我們給你們吹笛,你們卻不跳舞;我們唱哀歌,你
們卻不悲哭。
7:33
因為洗者若翰來了,他不吃餅,也不喝酒,你們便說:他附了魔。
7:34
人子來了,也吃也喝,你們又說:這是個貪吃嗜酒的人,是個稅吏和罪人的朋友。
7:35
但一切智慧之子,必彰顯智慧的正義。」
悔改的罪婦
7:36
有個法利塞人請耶穌同他吃飯,他便進了那法利塞人的家中坐席。
7:37
那時,有個婦人,是城中的罪人,她一聽說耶穌在法利塞人家中坐席,就帶著一玉瓶香液,
7:38
來站在他背後,靠近他的腳哭開了,用眼淚滴濕了他的腳,用自己的頭髮擦乾,又熱切地口
親他的腳,以後抹上香液。
7:39
那請耶穌的法利塞人見了,就心裡想:「這人若是先知,必定知道這個摸他的是誰,是怎樣
的女人:是一個罪婦。」
7:40
耶穌發言對他說:「西滿,我有一件事要向你說。」西滿說:「師傅,請說罷!」
7:41
「一個債主有兩個債戶:一個欠五百德納,另一個欠五十。
7:42
因為他們都無力償還,債主就開恩,赦免了他們二人。那麼,他們中誰更愛他呢?」
7:43
西滿答說:「我想是那多得恩赦的。」耶穌對他說:「你判斷的正對。」
7:44
他遂轉身向著那婦人,對西滿說:「你看見這個婦人嗎?我進了你的家,你沒有給我水洗
腳,她卻用眼淚滴濕了我的腳,並用頭髮擦乾。
7:45
你沒有給我行口親禮,但她自從我進來,就不斷地口親我的腳。
7:46
你沒有用油抹我的頭,她卻用香液抹了我的腳。
7:47
故此,我告訴你:她的那許多罪得了赦免,因為她愛的多;但那少得赦免的,是愛的少。」
7:48
耶穌遂對婦人說:「你的罪得了赦免。」
7:49
同席的人心中想道:「這人是誰?他竟然赦免罪過!」
7:50
耶穌對婦人說:「你的信德救了你,平安回去罷!」

The Bible – New Testament

Saint Luke

Index

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9101112. 

1314. 15. 16. 17. 18. 19. 2021. 22. 23. 24.

Chapter 7

11 2 When he had finished all his words to the people, he entered Capernaum.

A centurion 3 there had a slave who was ill and about to die, and he was valuable to him.

When he heard about Jesus, he sent elders of the Jews to him, asking him to come and save the life of his slave.

They approached Jesus and strongly urged him to come, saying, «He deserves to have you do this for him,

for he loves our nation and he built the synagogue for us.»

And Jesus went with them, but when he was only a short distance from the house, the centurion sent friends to tell him, «Lord, do not trouble yourself, for I am not worthy to have you enter under my roof. 4

Therefore, I did not consider myself worthy to come to you; but say the word and let my servant be healed.

For I too am a person subject to authority, with soldiers subject to me. And I say to one, ‘Go,’ and he goes; and to another, ‘Come here,’ and he comes; and to my slave, ‘Do this,’ and he does it.»

When Jesus heard this he was amazed at him and, turning, said to the crowd following him, «I tell you, not even in Israel have I found such faith.»

10 When the messengers returned to the house, they found the slave in good health.

11 5 Soon afterward he journeyed to a city called Nain, and his disciples and a large crowd accompanied him.

12 As he drew near to the gate of the city, a man who had died was being carried out, the only son of his mother, and she was a widow. A large crowd from the city was with her.

13 When the Lord saw her, he was moved with pity for her and said to her, «Do not weep.»

14 He stepped forward and touched the coffin; at this the bearers halted, and he said, «Young man, I tell you, arise!»

15 The dead man sat up and began to speak, and Jesus gave him to his mother.

16 Fear seized them all, and they glorified God, exclaiming, «A great prophet has arisen in our midst,» and «God has visited his people.»

17 This report about him spread through the whole of Judea and in all the surrounding region.

18 6 The disciples of John told him about all these things. John summoned two of his disciples

19 and sent them to the Lord to ask, «Are you the one who is to come, or should we look for another?»

20 When the men came to him, they said, «John the Baptist has sent us to you to ask, ‘Are you the one who is to come, or should we look for another?'»

21 At that time he cured many of their diseases, sufferings, and evil spirits; he also granted sight to many who were blind.

22 And he said to them in reply, «Go and tell John what you have seen and heard: the blind regain their sight, the lame walk, lepers are cleansed, the deaf hear, the dead are raised, the poor have the good news proclaimed to them.

23 And blessed is the one who takes no offense at me.» 7

24 8 When the messengers of John had left, Jesus began to speak to the crowds about John. «What did you go out to the desert to see – a reed swayed by the wind?

25 Then what did you go out to see? Someone dressed in fine garments? Those who dress luxuriously and live sumptuously are found in royal palaces.

26 Then what did you go out to see? A prophet? Yes, I tell you, and more than a prophet.

27 This is the one about whom scripture says: ‘Behold, I am sending my messenger ahead of you, he will prepare your way before you.’

28 I tell you, among those born of women, no one is greater than John; yet the least in the kingdom of God is greater than he.»

29 (All the people who listened, including the tax collectors, and who were baptized with the baptism of John, acknowledged the righteousness of God;

30 but the Pharisees and scholars of the law, who were not baptized by him, rejected the plan of God for themselves.)

31 9 «Then to what shall I compare the people of this generation? What are they like?

32 They are like children who sit in the marketplace and call to one another, ‘We played the flute for you, but you did not dance. We sang a dirge, but you did not weep.’

33 For John the Baptist came neither eating food nor drinking wine, and you said, ‘He is possessed by a demon.’

34 The Son of Man came eating and drinking and you said, ‘Look, he is a glutton and a drunkard, a friend of tax collectors and sinners.’

35 But wisdom is vindicated by all her children.»

36 10 11 A Pharisee invited him to dine with him, and he entered the Pharisee’s house and reclined at table.

37 Now there was a sinful woman in the city who learned that he was at table in the house of the Pharisee. Bringing an alabaster flask of ointment,

38 she stood behind him at his feet weeping and began to bathe his feet with her tears. Then she wiped them with her hair, kissed them, and anointed them with the ointment.

39 When the Pharisee who had invited him saw this he said to himself, «If this man were a prophet, he would know who and what sort of woman this is who is touching him, that she is a sinner.»

40 Jesus said to him in reply, «Simon, I have something to say to you.» «Tell me, teacher,» he said.

41 «Two people were in debt to a certain creditor; one owed five hundred days’ wages 12 and the other owed fifty.

42 Since they were unable to repay the debt, he forgave it for both. Which of them will love him more?»

43 Simon said in reply, «The one, I suppose, whose larger debt was forgiven.» He said to him, «You have judged rightly.»

44 Then he turned to the woman and said to Simon, «Do you see this woman? When I entered your house, you did not give me water for my feet, but she has bathed them with her tears and wiped them with her hair.

45 You did not give me a kiss, but she has not ceased kissing my feet since the time I entered.

46 You did not anoint my head with oil, but she anointed my feet with ointment.

47 So I tell you, her many sins have been forgiven; hence, she has shown great love. 13 But the one to whom little is forgiven, loves little.»

48 He said to her, «Your sins are forgiven.»

49 The others at table said to themselves, «Who is this who even forgives sins?»

50 But he said to the woman, «Your faith has saved you; go in peace.»

Índex

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 

9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 

17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24.

OLD TESTAMENT

THE GOSPELS

 NEW TESTAMENT