EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN – Capítulo 11

  • por

11

1 Erat autem quidam lan guens Lazarus a Bethania, de castello Mariae et Marthae sororis eius.
2 Maria autem erat, quae unxit Dominum unguento et extersit pedes eius capillis suis, cuius frater Lazarus infirmabatur. (…)

La Biblia – El Nuevo Testamento

Evangelio según San Juan

Índice de capítulos 

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 91011

12. 1314. 15. 16. 17. 18. 19. 2021.

Capítulo 11

1 Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta.

2 María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo.

3 Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, el que tú amas, está enfermo».

4 Al oír esto, Jesús dijo: «Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

5 Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro.

6 Sin embargo, cuando oyó que este se encontraba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

7 Después dijo a sus discípulos: «Volvamos a Judea».

8 Los discípulos le dijeron: «Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte, ¿quieres volver allá?».

9 Jesús les respondió: «¿Acaso no son doce la horas del día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo;

10 en cambio, el que camina de noche tropieza, porque la luz no está en él».

11 Después agregó: «Nuestro amigo Lázaro duerme, pero yo voy a despertarlo».

12 Sus discípulos le dijeron: «Señor, si duerme, se curará».

13 Ellos pensaban que hablaba del sueño, pero Jesús se refería a la muerte.

14 Entonces les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto,

15 y me alegro por ustedes de no haber estado allí, a fin de que crean. Vayamos a verlo».

16 Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él».

17 Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro Días.

18 Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros.

19 Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano.

20 Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa.

21 Marta dio a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.

22 Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas».

23 Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».

24 Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día».

25 Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá:

26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».

27 Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo».

28 Después fue a llamar a María, su hermana, y le dijo en voz baja: «El Maestro está aquí y te llama».

29 Al oír esto, ella se levantó rápidamente y fue a su encuentro.

30 Jesús no había llegado todavía al pueblo, sino que estaba en el mismo sitio donde Marta lo había encontrado.

31 Los Judíos que estaban en la casa consolando a María, al ver que esta se levantaba de repente y salía, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar allí.

32 María llegó adonde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto».

33 Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado,

34 preguntó: «¿Dónde lo pusieron?». Le respondieron: «Ven, Señor, y lo verás».

35 Y Jesús lloró.

36 Los judíos dijeron: «¡Cómo lo amaba!».

37 Pero algunos decían: «Este que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podría impedir que Lázaro muriera?».

38 Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima,

39 y le dijo: «Quiten la piedra». Marta, la hermana del difunto, le respondió: «Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto».

40 Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?».

41 Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me oíste.

42 Yo sé que siempre me oyes, pero le he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».

43 Después de decir esto, gritó con voz fuerte: «¡Lázaro, ven afuera!».

44 El muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: «Desátenlo para que pueda caminar».

45 Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él.

46 Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.

47 Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos.

48 Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación».

49 Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: «Ustedes no comprenden nada.

50 ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?».

51 No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación,

52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos.

53 A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús.

54 Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos.

55 Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse.

56 Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: «¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?».

57 Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.

Índice

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10.  11. 

12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21.

ANTIGUO TESTAMENTO 

EVANGELIOS

 NUEVO TESTAMENTO

LATÍN

11

1 Erat autem quidam lan guens Lazarus a Bethania, de castello Mariae et Marthae sororis eius.
2 Maria autem erat, quae unxit Dominum unguento et extersit pedes eius capillis suis, cuius frater Lazarus infirmabatur.
3 Miserunt ergo sorores ad eum dicentes: “ Domine, ecce, quem amas, infirmatur ”.
4 Audiens autem Iesus dixit: “ Infirmitas haec non est ad mortem sed pro gloria Dei, ut glorificetur Filius Dei per eam ”.
5 Diligebat autem Iesus Martham et sororem eius et Lazarum.
6 Ut ergo audivit quia infirmabatur, tunc quidem mansit in loco, in quo erat, duobus diebus;
7 deinde post hoc dicit discipulis: “ Eamus in Iudaeam iterum ”.
8 Dicunt ei discipuli: “ Rabbi, nunc quaerebant te Iudaei lapidare, et iterum vadis illuc? ”.
9 Respondit Iesus: “ Nonne duodecim horae sunt diei? Si quis ambulaverit in die, non offendit, quia lucem huius mundi videt;
10 si quis autem ambulaverit in nocte, offendit, quia lux non est in eo ”.
11 Haec ait et post hoc dicit eis: “ Lazarus amicus noster dormit, sed vado, ut a somno exsuscitem eum ”.
12 Dixerunt ergo ei discipuli: “ Domine, si dormit, salvus erit ”.
13 Dixerat autem Iesus de morte eius, illi autem putaverunt quia de dormitione somni diceret.
14 Tunc ergo dixit eis Iesus manifeste: “ Lazarus mortuus est,
15 et gaudeo propter vos, ut credatis, quoniam non eram ibi; sed eamus ad eum ”.
16 Dixit ergo Thomas, qui dicitur Didymus, ad condiscipulos: “ Eamus et nos, ut moriamur cum eo! ”.
17 Venit itaque Iesus et invenit eum quattuor dies iam in monumento habentem.
18 Erat autem Bethania iuxta Hierosolymam quasi stadiis quindecim.
19 Multi autem ex Iudaeis venerant ad Martham et Mariam, ut consolarentur eas de fratre.
20 Martha ergo ut audivit quia Iesus venit, occurrit illi; Maria autem domi sedebat.
21 Dixit ergo Martha ad Iesum: “ Domine, si fuisses hic, frater meus non esset mortuus!
22 Sed et nunc scio quia, quaecumque poposceris a Deo, dabit tibi Deus ”.
23 Dicit illi Iesus: “ Resurget frater tuus ”.
24 Dicit ei Martha: “ Scio quia resurget in resurrectione in novissimo die ”.
25 Dixit ei Iesus: “ Ego sum resurrectio et vita. Qui credit in me, etsi mortuus fuerit, vivet;
26 et omnis, qui vivit et credit in me, non morietur in aeternum. Credis hoc?”.
27 Ait illi: “ Utique, Domine; ego credidi quia tu es Christus Filius Dei, qui in mundum venisti ”.
28 Et cum haec dixisset, abiit et vocavit Mariam sororem suam silentio dicens: “ Magister adest et vocat te ”.
29 Illa autem ut audivit, surrexit cito et venit ad eum;
30 nondum enim venerat Iesus in castellum, sed erat adhuc in illo loco, ubi occurrerat ei Martha.
31 Iudaei igitur, qui erant cum ea in domo et consolabantur eam, cum vidissent Mariam quia cito surrexit et exiit, secuti sunt eam putantes: “ Vadit ad monumentum, ut ploret ibi ”.
32 Maria ergo, cum venisset ubi erat Iesus, videns eum cecidit ad pedes eius dicens ei: “ Domine, si fuisses hic, non esset mortuus frater meus! ”.
33 Iesus ergo, ut vidit eam plorantem et Iudaeos, qui venerant cum ea, plorantes, fremuit spiritu et turbavit seipsum
34 et dixit: “ Ubi posuistis eum? ”. Dicunt ei: “ Domine, veni et vide ”.
35 Lacrimatus est Iesus.
36 Dicebant ergo Iudaei: “ Ecce quomodo amabat eum! ”.
37 Quidam autem dixerunt ex ipsis: “ Non poterat hic, qui aperuit oculos caeci, facere, ut et hic non moreretur? ”.
38 Iesus ergo rursum fremens in semetipso, venit ad monumentum; erat autem spelunca, et lapis superpositus erat ei.
39 Ait Iesus: “ Tollite lapidem! ”. Dicit ei Martha, soror eius, qui mortuus fuerat: “ Domine, iam foetet; quatriduanus enim est! ”.
40 Dicit ei Iesus: “ Nonne dixi tibi quoniam, si credideris, videbis gloriam Dei? ”.
41 Tulerunt ergo lapidem. Iesus autem, elevatis sursum oculis, dixit: “ Pater, gratias ago tibi quoniam audisti me.
42 Ego autem sciebam quia semper me audis, sed propter populum, qui circumstat, dixi, ut credant quia tu me misisti ”.
43 Et haec cum dixisset, voce magna clamavit: “ Lazare, veni foras! ”.
44 Prodiit, qui fuerat mortuus, ligatus pedes et manus institis; et facies illius sudario erat ligata. Dicit Iesus eis: “ Solvite eum et sinite eum abire ”.
45 Multi ergo ex Iudaeis, qui venerant ad Mariam et viderant, quae fecit, crediderunt in eum;
46 quidam autem ex ipsis abierunt ad pharisaeos et dixerunt eis, quae fecit Iesus.
47 Collegerunt ergo pontifices et pharisaei concilium et dicebant: “ Quid facimus, quia hic homo multa signa facit?
48 Si dimittimus eum sic, omnes credent in eum, et venient Romani et tollent nostrum et locum et gentem! ”.
49 Unus autem ex ipsis, Caiphas, cum esset pontifex anni illius, dixit eis: “ Vos nescitis quidquam
50 nec cogitatis quia expedit vobis, ut unus moriatur homo pro populo, et non tota gens pereat! ”.
51 Hoc autem a semetipso non dixit; sed, cum esset pontifex anni illius, prophetavit quia Iesus moriturus erat pro gente
52 et non tantum pro gente, sed et ut filios Dei, qui erant dispersi, congregaret in unum.
53 Ab illo ergo die cogitaverunt, ut interficerent eum.
54 Iesus ergo iam non in palam ambulabat apud Iudaeos, sed abiit inde in regionem iuxta desertum, in civitatem, quae dicitur Ephraim, et ibi morabatur cum discipulis.
55 Proximum autem erat Pascha Iudaeorum, et ascenderunt multi Hierosolymam de regione ante Pascha, ut sanctificarent seipsos.
56 Quaerebant ergo Iesum et colloquebantur ad invicem in templo stantes: “ Quid videtur vobis? Numquid veniet ad diem festum? ”.
57 Dederant autem pontifices et pharisaei mandatum, ut, si quis cognoverit, ubi sit, indicet, ut apprehendant eum.