15/03/2019 – Viernes de la 1ª semana de Cuaresma. – LECTURAS Y SANTOS DEL DÍA

PRIMERA LECTURA

¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su conducta y viva?
Lectura de la profecía de Ezequiel 18,21-28

Esto dice el Señor Dios:

«Si el malvado se convierte de todos los pecados cometidos y observa todos mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se tendrán en cuenta los delitos cometidos; por la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado – oráculo del Señor Dios-, y no que se convierta de su conducta y que viva?

Si el inocente se aparta de su inocencia y comete maldades, como las acciones detestables del malvado, ¿acaso podrá vivir? No se tendrán en cuenta sus obras justas. Por el mal que hizo y por el pecado cometido, morirá.

Insistís: “No es justo el proceder del Señor”. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?

Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

Palabra de Dios.

Sal 129, 1-2. 3-4. 5-7a. 7bc-8

R. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

Desde lo hondo a ti grito, Señor; 
Señor, escucha mi voz; 
estén tus oídos atentos 
a la voz de mi súplica. R.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, 
¿quién podrá resistir? 
Pero de ti procede el perdón, 
y así infundes temor. R.

Mi alma espera en el Señor, 
espera en su palabra; 
mi alma aguarda al Señor, 
más que el centinela la aurora. 
Aguarde Israel al Señor, 
como el centinela la aurora. R.

Porque del Señor viene la misericordia, 
la redención copiosa; 
y él redimirá a Israel 
de todos sus delitos. R

 

Versículo Ez 18, 31

V: Apartad de vosotros todos vuestros delitos – dice el Señor – , 

renovad vuestro corazón y vuestro espíritu.

EVANGELIO


Vete primero a reconciliarte con tu hermano


Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

Palabra del Señor

 

SAN MATEO 5

SAINT MATTHEWS 5

MÚSICA SACRA

15/03/2019 – Viernes de la 1ª semana de Cuaresma.

Raimundo de Fitero, Sisebuto, Adyuto, Probo abades; Longinos, Aristóbulo, Menigno, Nicandro, Matrona o Madrona, Leocricia, mártires; Zacarías, papa; Clemente María Hofbauer, confesor; Especioso, monje; Luisa de Marillac, fundadora.

Longinos, centurión (s. I)

Así parece que se llamó el centurión de turno al que se le encargó todo lo referente a la crucifixión de Jesucristo.

Toda la leyenda en torno a su persona, retocada y cargada de afirmaciones tan incomprobables como fantasiosas, parece que tiene su origen en los relatos de Simeón Metafraste. Hacen caer sobre Longinos las mayores y más anacrónicas afirmaciones, siempre con afán ejemplarizante, y mirando una retorcida simbología que intenta resaltar lo extraordinario en su ordinaria misión –consistente en crucificar y ratificar la muerte de los condenados antes de bajarlos de sus cruces–, jugando con los acontecimientos que están en torno al Calvario.

Así describen a este excepcional testigo de la crucifixión como un hombre terriblemente impresionado por la fortaleza y serenidad del Señor ante el terrible suplicio de la cruz, por más que fuera por oficio un hombre acostumbrado a ver las distintas reacciones de sus semejantes ante la muerte próxima y cierta. Supo reconocer en Jesús lo excepcional de su personalidad y lo afirmó en voz alta, como lo testifica el evangelista Lucas: «Verdaderamente, este hombre era justo».

Poco antes había escuchado la entrega de Jesús al Padre y la oración por sus verdugos. A la profesión de fe de Longinos le ayudaron los fenómenos físicos que acompañaron a la muerte del Redentor; vio la preparatoria negrura del cielo, sintió el terremoto que hizo saltar las piedras en pedazos, contempló el firmamento abierto por los rayos. Algo más tarde le llegó el rumor que iba y venía afirmando que habían resucitado muertos y que se habían dejado ver por Jerusalén. A él le tocó cumplir con su trabajo de ratificar la muerte de los ajusticiados y por ello metió su lanza en el costado de aquel hombre que sabía ya muerto, mientras sus hombres quebraban las piernas de los otros compañeros de suplicio que aún estaban vivos.

Con otros pocos militares tuvo que ocuparse de custodiar la sepultura de aquel extraño crucificado. La mañana de la resurrección no hacían nada especial ni él ni sus soldados, pero, cuando aquella piedra del sepulcro se movió de repente sin mano ni palanca, quedaron desconcertados y así se lo contaron a los sacerdotes. No le convenció el artificioso argumento de ellos para ocultar el misterioso hecho y por nobleza se negó a aceptar el dinero que le ofrecieron para comprar su silencio.

El relato sobre Longinos ensalza su figura hasta el extremo de afirmar que abandonó la milicia, marchó a Capadocia y allí se convirtió en predicador de Cristo resucitado.

Más extravagantes, carentes de sentido, rematadamente gratuitas e improbables nos parecen aún otras versiones sobre Longinos como la que afirma que estaba perdiendo vista y unas gotas de la sangre salida del corazón de Cristo le hicieron ver de nuevo con mirada clara, o la que asegura por las insidias de los sacerdotes le cortaron la lengua sin que por eso dejara de hablar, o que sufrió martirio por hablar de Jesús, o que la sangre que recogió en el Calvario en una ampolleta sirviera para curar de repente al hijo de una pobre viuda.

Bien pudo ser el mismo soldado el que interviniera en todos los momentos de la ejecución y sepultura de aquel reo, pero no deja de ser una afirmación gratuita por rebasar el relato histórico del Evangelio, que no lo afirma. Siempre quedará la duda de si se llamaba Longinos de verdad, o si este nombre no es más que la personalización de una función, por la etimología de lanza en griego.

FUENTE DE LOS TEXTOS: ARZOBISPADO DE MADRID

 LUGARES DEL CAMINO DE SANTIAGO 

OLMEDO

CAMINO DE MADRID

 

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